
El viejo postulado de ceder libertades individuales frente al Estado a cambio obtener su cuidado está adquiriendo un nuevo significado a la vista del comportamiento social de los últimos días en el marco de una cuarentena obligatoria, y me refiero a una especie de resurgimiento de lo peor de nuestras mentes más atrofiadas.
Ante todo escenario distópico jamás faltaron en nuestro imaginario las refrenccias desde la ficción. Escritores, dramaturgos y cineastas nos advirtieron y dieron de comer a grandes cucharadas esas ideas que devoramos con ansias imaginando que ya fuera en forma de apocalipsis zombie o distopia tecnológica algún día nos iba a pasar.
Y nos pasó con los peores condimentos y los personajes más nefastos.
Desde el denunciador de balcón al escupidor de chinos. El policía que inventa leyes y el comerciante que impone su lógica sanitarista de cotillón. Qué cuernos está pasando? Porque últimamente lo que más me preocupa no es la pandemia de COVID-19 sino otra, mucho peor, la pandemia de totalitarismo aprobado por las masas.
Ante una crisis sin precedentes para los mortales de 2020, pareciera que nos sentimos muy cómodos cayendo en las aguas más oscuras de toda la historia de la civilización: Abusar de poder, denunciar al vecino, espiarlo, creernos los dueños de la verdad única de forma dogmática y adoptar una postura emocional y autoritaria. Nos hemos vuelto unos fascistas estúpidos como si no tuviéramos el conocimiento ni la memoria de lo que esto significa.
El único beneficiado es aquel que ostente el poder, el resto aceptamos vivir en una carcel domiciliaria a cambio de una dosis de miedo y pánico alimentado desde los medios masivos de información, los cuales hacen evidente la máxima de la noticiabilidad que sostiene que cuanto peor, mejor, y nos conformamos con la promesa de que estaremos bien al final del camino.
Sin dudar preferimos adoptar las prácticas más nefastas si con ello se nos puede proveer de un poco de "seguridad" aunque sepamos que no hay seguridad alguna: el vecino es el potencial enemigo. Él podría estar enfermo y yo no, podría contagiar a mis hijos, a mis padres y a mí mismo, es claro: el vecino me va a matar.
Cuando se dan crisis grandes se manifiestan las mejores y las peores cosas del ser humano y puedo asegurar que aunque menos, las malas son más notorias. Por supuesto no podemos omitir el esfuerzo que tantos han hecho por el prójimo, son los faros de esperanza de la humanidad que nos quedan.
Sea un vecino más joven haciéndole los mandados al anciano del edificio, el que le dona su alcohol y barbijos al doctor que vive en la cuadra, el que sostiene su pequeño negocio de barrio arriesgando su propia salud para seguir abasteciéndolo y muchos etcéteras que nos alegran y esperanzan un poco. Pero lo nefasto tiene un listado largo y difícil de entender.

Hemos visto manifestarse varias etapas emocionales muy evidentes. Primero la negación obvia, miles negando el problema, saliendo de fiesta "total nada me va a pasar", pasando por el egoísmo total de "sólo afecta a los viejos" al comentario "sólo el 2% muere, es re bajo!".
¿2% solamente? Cuando dicen cosas así hay que explicarles con el ejemplo más práctico y fácil de entender que existe: lo cercano. ¿2%? Okey, para la próxima fiesta de cumpleaños de tu hijo hacé un sorteo entre todos los nenes invitados. El que sale elegido le pegás un balazo ahí delante de todos los nenes y que sigan jugando.
Ah, eso sí, no podés elegir ni darte vuelta atrás y tu propio hijo está entre los que saldrán sorteados.
¿Ahora te parece poco 2%?
Después empezó el pánico, hacer compras ridículas que no se necesitaban como las de papel higiénico EN UN PAÍS QUE USA BIDET, sólo porque vieron en las noticias que los norteamericanos habían caído en un engaño por redes sociales y masivamente se estaban comportando como animalitos (ellos no tienen bidet y se lijan el culo con toneladas de papel).
La cadena productiva nunca se cerró pero los idiotas allá fueron a abastecerse de lo que no necesitaban. Los grandes supermercados vendieron más que nunca, repusieron y volvieron a vender. Nunca faltó nada, salvo alcohol en gel porque tiene una producción acotada, acorde a la demanda promedio, y la demanda se multiplicó por 10 en un solo día.
Sin embargo el jabón, mucho más útil para vencer al virus, todavía estaba en las góndolas: nadie se lo llevaba salvo el de marca, el "bueno".
Pero ¿Por qué no comprar en el supermercado chino del barrio? Ah! porque los chinos son los culpables!
Así empezó a darse algo que es una señal muy clara y fuerte del fascismo social, la discriminación por origen/etnia a la cual asignarle todos los males. Esto se dio siempre en la historia de la humanidad y, al menos, no hubo progrom de chinos, pero sí discriminación clara y abierta.
No sólo a gente de origen chino, todo oriental desde un vietnamita a un japonés califica de "chino" a la hora de discriminar.
En mi experiencia personal tengo al chino del barrio ausente de su propio negocio desde que comenzó todo ¿Es que se fue? No, se oculta. No es tonto, sabe que si está ahí atendiendo nadie le comprará nada.
Discriminación "por las dudas", la misma que estilaban en los años 30 contra los judíos, los japoneses en EEUU en 1941. Ahora con los supermercadistas chinos porque "Ellos son los culpables".

Desde balcones, desde ventanas, vecinos llamando a la policía, gritándole a quien camine por la calle sin siquiera saber ni conocer sus circunstancias personales. El dedo apuntó hacia inocentes y culpables por igual. ¿A qué les recuerda? La Stasi del subdesarrollo, la Gestapo balconera.
Como brujas de Salem médicos, alguno que tienen que atender a un familiar, otro que iba a hacer las compras no sólo fueron señalados, en algunos países fueron hasta, lean bien, ESCUPIDOS (justo en esta pandemia), como si el escupidor estuviese sano o si el virus fuese condena adecuada para aquel que no se ajustara a las nuevas reglas, reglas que, en países como el nuestro, son actualmente INCONSTITUCIONALES porque provienen de un decreto y los decretos de necesidad y urgencia estan por debajo de la constitución.
Bah, no sería la primera vez que la política se pasara por donde el sol jamás les brilla (salvo que esten en esa nueva moda de asoleo que provocó famosas quemaduras durante el verano) la carta magna del país.
Sus actos me recuerdan a "Invasion of the Body Snatchers" donde los poseídos por un simbiote alienígena apenas se dan cuenta de uno que no está controlado le gritan y señalan para que otro le usurpe el cuerpo.

Pero también tenemos a las fuerzas de seguridad mismas. Apenas tuvieron un atisbo de poder volvieron a su rutina militarizada de reinterpretar las reglas, apropiarse de los derechos y ejecutar órdenes vagas.
Desde obligar a la gente a separarse (aún si son pareja y conviven) hasta hacer "bailar" a otros que "violan" la cuarentena. Todo eso que ya vivimos y sabemos que no queremos. La interpretación del decreto es opcional, personal y correspondiente a la necesidad de abuso del momento.
Un milímetro de margen y cualquier policía, gendarme o soldado lo tomará. Así funciona el tipo de instrucción que tienen y la miseria que pueden llevar: toda persona que tenga un poco más de poder sobre otra lo usará para someterla.
Y, a todo esto, el gobierno que más se hacía llamara "popular" pero que más aspectos fascistas ha manifestado, se ha encontrado en una interesante encrucijada.
Primero el no tener el valor político de dictar un Toque de Queda pero emitir un decreto que oficia casi de lo mismo cercenando las libertades individuales.
No se confundan, no estoy en desacuerdo con la cuarentena, la estoy haciendo desde tres días antes de que el gobierno la decretara porque soy bastante civilizado y racional como para entender una pandemia, el tema es otro y es lo que está fallando.
El gobierno está haciendo algunas cosas bien y otras que dejan muchas dudas, la más notoria de todas es la falta de plan alguno. Las medidas estan bien siempre y cuando respondan a un plan y encarcelarnos en nuestras casas suena bien en lo inmediato, pero ¿Y después?
No tienen respuesta a eso, extender la cuarentena es parte de no tener un plan, si lo tuvieran dirían "En Junio se termina la cuarentena" y en el mientras tanto estarían haciendo a razón de 5000 tests por día. No, nada de eso, ni una cosa ni la otra, es un "qué se yo, vamos viendo"
Llega a tu quiosco POLICÍA DE BALCÓN. La revista de los que creen que "empatía" es un nombre gallego. pic.twitter.com/hOEQvIAmcz
— Nico Ordozgoiti (@NicoOrdozgoiti) March 27, 2020
El problema que noto es que mientras pase el tiempo pasaremos del estado auto-policial, donde la gente misma se autodenuncia, al hastío, la bronca y la rebelión, y todos sabemos que no hay nada bueno en ese camino.
Por otro lado el objetivo político pareciera ser sotener una épica que va desde "el mundo nos mira como ejemplo" (falso) hasta "estamos todos más unidos que nunca, desapareció la grieta" (falso).
La contracara de la épica nacionalista al momento parece ser la represión, la violencia policial y el autoritarismo contra el que no se apegue a las órdenes del líder, y hablamos del mismo lider al que no le preocupan los despidos en las reparticiones del Estado y que tilda de miserables a quien haga lo mismo en el sector privado.
Pero ese autoritarismo que bien o mal se acepta en las zonas urbanas y en las clases con medianos recursos para arriba va a encontrar un muro bien alto en los sectores en donde el aislamiento no solo quita todo medio posible de vida, sino que el aislamiento es igual a hacinamiento y las necesidades son tantas y tan elementales como el agua, que el támdem autoritarismo-necesidad-frustración es una bomba de tiempo y cuando las piedras vuelen o la masa vuelva al chino pero para saquearlo, ahí el gobierno (este o cualquier otro, es igual para todos) se verá irremediablemente tentado a optar por la militarización porque ante la falta de plan lo único que queda para el déspota es más rigor contra el que se atreva a no estar alineado.

Un ministro y un secretario fueron muy claros al respecto, no es momento de opinar sino de "encolumnarse", así literal lo dijeron. Nadie les repreguntó, nadie les cuestionó, todos asintieron con un leve gesto de culpabilidad y otro poco de resignación, porque cuestionar o no acatar no sería de patriota.
Les suena exagerado? pues basta con escuchar hablar a los que estan a cargo o a su séquito. Ellos creen ciegamente en lo que estan diciendo aún como si fuese bueno, no con mala intención: lo creen seriamente.
Hasta los mal llamados "científicos" que en realidad son empleados públicos partidarios usurpando el título (obvio que hay científicos, no me refiero a ellos) nos quieren hacer creer que hay que encolumnarse, agachar la cabeza y asentir. El número de enfermos no es relevante, "estamos haciendo las cosas bien", y hay que asentir con cara de convencido, "usted haga caso y diga que si, que si dice que sí no le va a pasar nada malo".
Cada vez que veo reiterarse esos pedidos de sometimiento político (no me refiero a aceptar la cuarentena y el distanciamiento social) de tomar al "gran líder" como salvador... no puede no hacerme ruido, no puedo estar tranquilo, sencillamente no puedo aceptarlo sin cuestionarlo y más frustrante es ver a la aceptación silente de los que me rodean y el grito moralizante del que desde el balcón increpa a alguien que quizás estaba yendo a llevarle comida a sus viejos. Ponen el himno a las 21hs mientras se pelan las manos aplaudiendo, buscando sentirse más patriotas que el de al lado, con ojos acusadores a quien no se sume a su infantil esfuerzo por sentirse más importante.
Es interesante como esto que nos está pasando ya casi no tiene que ver con derechas o izquierdas sino con república o totalitarismo, no importa la corriente política. Tomemos de ejemplo la que más te guste, están todas cayendo en el mismo lugar común y empezamos a ver a los que otrora solían utilizar el discurso más libertario, apelando al más autoritario y represivo.
Es momento de opinar, tiempo nos sobra ya que estamos de cuarentena. Es momento de quejarse pero especialmente de pensar, evaluar y reclamar. Reclamar un plan claro, apertura de datos, respeto, libertad de expresión, más tests y presupuesto para obtenerlo, más claridad, más información.
Es el peor momento para retacear datos por algún egoísmo político o beneficio cortoplacista, así como Merkel le dijo sin anestesia a sus ciudadanos que se venía la noche, necesitamos que nos lo digan y nos cuenten cuál es el plan de acción.
En lo personal por ninguna razón voy a dejar de opinar, de decir, de criticar, de cuestionar y de exigir. Hay derechos y libertades inalienables y tampoco nos sirve sobrevivir como esclavos o autómatas.
Nadie conoce el final de esta historia y responsables somos todos, pero ellos más que nosotros.
