Mala Ciencia: El mito de la Crotoxina

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Muchos de ustedes jamás escucharon hablar de la Crotoxina, pero yo recuerdo perfectamente a decenas de enfermos y familiares reclamando por su "dosis" al gobierno, era chico, pero no entendía algo: Si era tan buena como decían ¿Por qué el gobierno se las negaba?

Como todo niño uno cree en las afirmaciones absolutas y rotundas, no en las dudosas o racionales, cuando no tenés conocimiento sólo ves blanco y negro. Luego con los años nunca más nadie mencionó la "Crotixina" ¿Qué era? ¿Por qué tanto revuelo?

¿Qué es?

Primero expliquemos lo importante ¿Qué es? Pues es uno de los componentes del veneno de las serpientes de cascabel (Crotalus durissus), es una proteína con efectos neurotóxicos y citotóxicos por lo que puede dañar células.

Como los tumores son células "rebeldes" (simplificando demasiado), desde hacía años que se estudiaban distintos venenos naturales por estas características citotóxicas para ver si eran viables como tratamientos contra el cáncer.

Eran los años 80s y los tratamientos contra esta enfermedad eran pocos, muy poco efectivos y con una sobrevida muy baja, cualquier cosa era válida para quien se estaba muriendo, ser diagnosticado con cáncer era una condena en vida, sabías que te ibas a morir de eso más pronto que tarde.

Mala Ciencia

Cuando hablamos de Mala Ciencia usualmente es un caso de alguien del ambiente científico saliéndose de los estándares científicos a la hora de prometer un resultado de algo que no ha sido probado. No se sabe qué efectos tiene un compuesto hasta que es probado y recontra probado, primero en laboratorio, luego en animales de laboratorio y luego, mucho después, en humanos.

Fue el bioquímico Juan Carlos Vidal quien notó que, en probetas, las células cancerígenas parecían reducirse con esta proteína. A partir de allí comenzó una serie de desaciertos notables en el proceso científico.

Vidal trabajaba en el Instituto de Neurobiología (IDNEU), dirigido por el Dr. Juan H. Tramezzani, y se encontraba a cargo del serpentario perteneciente a uno de los centros de investigación que se ubicaba en el mismo edificio.

Supuestamente se administró a pacientes de forma experimental (sin control suficiente), no se cumplió ningún protocolo y algunos médicos comenzaron a utilizarla en sus consultorios privados, sin aprobación alguna.

Conoció a un médico de la Clínica del Sol, Guillermo Hernández Plata, a quien le proveyó del compuesto para una paciente que sufría un melanoma con metástasis cerebrales, luego los médicos Luis Costa y Carlos Coni Molina (oncólogo) se sumaron a Vidal creando tratamientos con Crotoxina. Vidal se ocupaba del suministro y ellos de los tratamientos a apcientes.

Fue el jefe, Tramezzani, quien pidió explicaciones a Vidal, éste contestó que tenía aval de las autoridades para los experimentos, pero no presentó nada.  Luego le mostró su monografía "Complejo crotoxina A y B en el tratamiento del cáncer" donde explicaba sobre los efectos en experimentos... in vitro. Todo esto en contra de las normativas del Conicet.

Vidal partió para los EEUU en Junio de 1986 para radicarse allí y dedicarse a investigación y se desentendió como pudo del tema, y esto dejó a los oncólogos sin el proveedor principal.

El tema estalló mediáticamente en 1986 cuando empezaron a quejarse porque no podían conseguir la sustancia, intervino la prensa y la política al mismo tiempo, un caos. Recomiendo la lectura de este documento con la historia mediática de Emilio Nahuel Fonseca Matera y Pablo Ariel Pellegrini.

El escándalo y la prohibición

Como se imaginarán, cuando el Ministerio de Salud se enteró de todo esto tuvieron que bloquear toda distribución de la Crotoxina, no es que no estaba aprobada, ni siquiera había empezado las primeras pruebas, ¡era pseudociencia! No había ninguna prueba ni contraprueba, ningún estudio serio.

De hecho, los médicos que tenían numerosos pacientes en tratamiento creyeron que el bloqueo de Tramezzani era el problema, no suministrar una droga que jamás había pasado por el debido proceso científico.

Los médicos lo llevaron a la prensa lo que, imagínense, para los pacientes de cáncer que no estaban encontrando un tratamiento funcional se transformó, de golpe, en una posibilidad de vida ¡Existía una fórmula mágica!

El alcance fue masivo cuando llegaron al programa "La Noticia Rebelde" y con eso llegaron a todo el país. El nivel de negligencia de estos tres médicos fue notable y, como sucede muchas veces, el camino de las buenas intenciones está pavimentado de cadáveres.

Al día siguiente el Ministerio de Salud y Acción Social comunicó que desconocía completamente el tratamiento divulgado, explicando, además, que tenían que informarlo a la Secretaría de Salud, el CONICET hizo lo propio explicando que Vidal no era un investigador de oncología.

La comunidad científica estaba bastante unida al respecto, no había ciencia aquí, era alquimia, era un deseo proyectado como realidad, los tres médicos no entendían cómo los investigadores estaban dispuestos a "tirar a la basura" cinco años de trabajo e "investigación", cabe destacar: los médicos no son científicos.

“No podemos echar cinco años de estudios a la basura. Aunque para nosotros esta difusión ha sido un parto prematuro, porque íbamos a publicar el descubrimiento —que se lo debemos pura y exclusivamente al doctor Vidal— una vez que se conociera en nuestro país”

El mito se desmorona

Si bien el gobierno, por cintura política, permitió que los 83 pacientes que ya venían recibiendo el tratamiento siguieran recibiéndolo, el tema se empantanó, un grupo de oncólogos investigaría la monografía de Vidal,  pronto descubrieron que no había información suficiente en ese mini-estudio como para seguir con ningún tratamiento clínico.

Como siempre sucede en nuestro sistema judicial, al haber permitido el gobierno que esos 83 pacientes iniciales siguieran con el tratamiento, aparecieron miles de presentaciones judiciales reclamando un trato igualitario para los que nunca lo habían recibido. La bola de nieve seguía creciendo y ahora eran muchos más los pacientes con cáncer reclamando. Se invocó el "Derecho a la vida".

Al mes el Dr. Vidal volvió al país tras haber sido citado por el ministerio, no se hizo cargo del uso médico, de hecho, dijo  “yo en ningún momento dije que esto cure”, derivando toda la responsabilidad en los doctores.

La monografía, que no llegaba a Paper científico, estaba llena de inconsistencias y detalles para nada menores, no era un trabajo serio y jamás hubiese resistido la revisión de pares obligatoria para una afirmación tan importante, era un trabajo menor hecho por alguien cuya especialidad NO ERA la oncología.

Del lado de los pacientes se creó la "Comisión Crotoxina Esperanza de Vida" y los medios aprovecharon la desesperación de pacientes y familiares para seguir inflando el mito que, desde el lado científico, se desmoronaba.

Era la esperanza inflada con televisión que estaba por explotar (o desinflarse, daba igual),  durante meses siguieron investigando en el Conicet y siguieron reclamando los enfermos.

El 13 de Octubre de 1986 la comisión de oncólogos expuso: “luego de un trabajo intenso y profundo, podemos afirmar sin ninguna duda que, lamentablemente, el denominado Complejo Crotoxina A y B carece de toda acción anticancerosa comprobable clínicamente”.

Poco a poco el globo mediático alrededor de la Crotoxina se desinfló, los pacientes buscaron otras salvaciones o se fueron muriendo, el tema pasó al olvido, en 1996, una década después, hubo un intento más por revivir el estudio del compuesto, pero por diversos conflictos no avanzó más, tampoco nadie en el mundo se interesó (más considerando que la especie de serpiente en particular no es de aquí sino de norteamérica).

Del 8 de julio de 1986 al 13 de Octubre de 1986 el revuelo mediático dejó en claro que el mundo había cambiado en varios aspectos, el manejo de los medios era imprescindible para que un tema pasara ser vox populi, y sin importar si era válido o no, cualquier cosa podía pasar.

Creo que la vergüenza de muchos fue tal que el tema de la Crotoxina se ocultó bastante y pocos la recuerdan, los de mi edad y más grande seguramente al empezar a leer esta nota dirán "oh si, me acuerdo!", pero no los detalles, porque nunca más se habló.

Todavía queda en algunos de los medios tradicionales alguna nota al respecto como esta del "revival" de 1996 en La Nación o aquí en Clarín.

A la larga la crotoxina fue un caso emblemático de un compuesto real, con base científica, promocionado como cura de una enfermedad sin evidencia alguna, usado en pacientes sin validación ni control y amplificado por medios y política.

La esperanza y la ciencia incompleta, combinadas con la presión social, pueden provocar estos casos peligrosos.



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