
El otro día notaba que milagrosamente estábamos todos pendientes de partidos de fútbol totalmente irrelevantes, no porque nos interesara el deporte, no por la copa del mundo... por el PRODE (Quiniela) de la empresa.
Como casi todos los mundiales llegó el momento en que, para repartir algún regalo o premio entre empleados, las empresas desempolvaron el mismo sistema de hace cuatro años, le agregaron unos equipos más y pusieron algunos premios para que su nómina pudiera competir y divertirse un poco... pero no tuvieron en cuenta que en esos cuatro años algo cambió...
La ludopatía en la oficina ha llegado.
Tengo pendiente escribir una nota sobre la ludopatía y las empresas de apuestas, la vengo digiriendo, pero esto es algo totalmente anormal y una deformación social interesante: cualquier cosa se ha vuelto una apuesta.
Mi hipótesis falopa es que estos "concursos" acotados y limitados a tan sólo un grupo de empleados tienen el mismo efecto psicológico que una casa de apuestas.
Si bien no estamos apostando nuestro dinero la "apuesta" es, en realidad, el premio que otorga el empleador.
Porque no es que reparten premios del 1º al 100º puesto, no, usualmente sólo tres y el segundo y tercero apenas unas migajas. Esto hace que jugar a la "cabeza" te queme la cabeza real.
¿La idea era generar más unión? Pues bien, yo creo que genera desconfianza 😁 ¿El HDP de sistemas que está bien arriba será que está inyectando los resultados a su favor? La putita esa que le tira la goma al gerente está arriba por trepadora, no tengo pruebas, no tengo dudas. El iletrado ese que nunca vio una pelota de fútbol no podría jamás haber acertado esa goleada de Tuvalu contra Mozambique, anda en algo raro, y así.
Se empieza a ver la sangre, la furia, la ira del apostador compulsivo y el otrora equilibrio laboral muta en un campo de batalla de murmullos indecentes, bronca desmedida y miradas por sobre el hombro, la hermandad de cubículos ha sido reemplazada por murallas inquebrantables ¡No se te ocurra copiar mis resultados! ¡Mi apuesta es mía! MY PRECIOUSSSSSSsssss.
Si, se fue todo al carajo.
Vemos partidos de mierda esperando un resultado que se asemeje a lo que nuestra absoluta ignorancia nos hizo poner en una planilla, la desviación mental nos hizo creer que éramos capaces de predecir algo y nuestro orgullo maltrecho nos tira abajo del tren de la realidad cuando nos enfrentamos a lo inevitable:
Somos terribles boludos al apostar aunque ni siquiera estemos apostando.
Es que caímos en es a lo que nos creíamos totalmente inmunes, nos transformamos en lo que juramos nunca ser, unos adictos de mierda que disfrutamos del éxito momentáneo y nos frustramos ante la triste realidad del apostador: Sólo gana uno y vos, justo vos, no sos highlander, sos un boludo.
Aaaaah, el orgullo se hace mierda, el alma hecha trizas al descubrir lo que ya sabías. Y todo eso sin siquiera invertir un céntimo en tu fracaso. Podríamos decir que es el "lado positivo", pero quisiera saber qué efecto negativo a largo plazo tendrá todo este experimento social involuntario.
¿Caeremos en la tentación de perderlo todo por haber acertado la distribución estándar de toda predicción? ¿Seremos tan estúpidos como para tomar nuestro propio dinero y perderlo creyéndonos capaces de ver el futuro?
Mientras tanto, al escribir esto, estoy 94º de 660, dentro del 15% con más acierto, lejos de ganarme nada, un cerebro inteligente debería notar rápidamente que soy un fracaso para las apuestas.
çUno autoconvencido diría que estoy por encima del 85%, pero dejaría por fuera que en ese 85% están los que no cargaron todos los datos, los que ni les interesó y pusieron cualquier cosa, los que menos saben o los que se olvidaron completamente de todo, es posible que los que realmente "juegan" sean otro 15% y yo tan sólo esté en el medio.
Y estar en el medio es, en las apuestas, perder 🤪 recuerden, sólo gana el primero!
En fin, en unos días termina la primera etapa de apuesta compulsiva sin inversión, sólo se gasta emoción y salubridad mental, ustedes ¿También cayeron en la trampa?