
El otro día rememorábamos nuestra primera cita convocada por... ICQ, así es, invité a Gime a salir usando esa extinta plataforma mucho antes de que MSN existiera, épocas en las que la conversación por redes no existía porque las redes sociales no habían llegado todavía.
Pero antes de eso el método de encuentro era más suerte que otra cosa, al ver la actual generación de incels infrahumanos lloriqueando porque no logran ponerla ni con una guía robot.
Considerando lo difícil que era encontrar a alguien en otra época no paro de notar el ridículo contraste: cuanto más fácil es, más difícil les resulta.
Tengo 48, el proceso "para ponerla" cambió radicalmente y me tocó pasar por todas las variantes, o al menos presenciarlas, porque (por suerte) no tuve que sufrir todo.
Empecemos, tenés 15 años, querés hablar con esa chica que conociste, pero no todo el mundo tiene teléfono, opciones: lograr reencontrarse en un lugar específico, fecha y horario, encontrarse por coincidencia, tener amigos en común o lograr sacarle el teléfono o... ¡hasta el teléfono de un vecino!
Tenés el teléfono, teléfono fijo porque no existía otro, de línea, lográs el coraje para llamar y te atiende otro familiar, el padre, el que más te odia preventivamente porque SABE que querés hacer la chanchada con su malcriada, te expone a un cuestionario digno de la GESTAPO, si es la madre es mucho peor, no sólo el cuestionario ya pasa a nivel NKVD, sino que además te hace un background check completo de toda tu familia.
Lográs concretar la cita, no arrimás más que un beso, pero en esa época estaba bien, éxito.
Pasan un poco los años, ya tenés 22, ahora casi todo el mundo tiene teléfono fijo, hasta le agregan un 4 adelante, pocos tienen celular y mucho menos el target al que podés apuntar, así que todavía sobrevivís con los antiguos métodos.
Si estás a la distancia escribís una carta y la enviás por correo, aunque poco a poco empieza a caer en desuso ¿Por qué? Porque nació el email y cada tanto tu contraparte se conecta con un módem.
¿Módem? Sí, ese aparato que convierte la línea fija de teléfono en una puerta de entrada a la nueva droga: Internet, que en ese entonces era casi tabú, encontar una mina que navegara la "superautopista de la información" era anecdótico.
Para la gran mayoría sigue siendo un misterio, pero vos sos un nardogeek y pasás horas colgándote de la línea telefónica familiar, hasta las 3-4 de la mañana, así no jode a nadie y no te levantan el teléfono para dejarte en pelotas.
Primero chateás con mIRC, participás de algunos foros, otros consiguen citas por los chats de Ciudad. Coordinar un encuentro ahora implica servidor y sala de chat, eso sí, mejor que sepas cual es el nickname de tu interés.
Pasa un poco el tiempo y aparece ICQ ¡Genial! podías leer y charlar en tiempo real de forma "privada" y no tan expuesto como en una sala de chat habitual, "ahora sí que la pongo" pensaste. Suerte, tenías que encontrar una piba que usara ICQ!
Con el tiempo funcionó, pero el método seguía siendo primitivo, lo bueno es que te habías sacado de encima el filtro de la madre, el padre o el hermano que te querían colgar de un puente, lo malo es que alguno de esos HDP levantaba el teléfono sin preguntar y te dejaba el chat interrumpido "se desconectó". Puteadas en la familia.
A veces podían pasar días hasta volver a verla en una sala de chat, porque la constancia no era lo normal y mucha gente recibía "retos" por ocupar la línea que incluían exclusión por meses.
Apareció MSN, de pronto ya no hacía falta acordarse de un número como en el ICQ, con un email bastaba, no era el único método, Yahoo tenía el propio, AOL también, pero el que ganó fue el MSN.
De pronto mucha más gente se sumó a la "movida", el email siguió fuerte y comiéndose cualquier atisbo de correo tradicional, una "carta" ahora era un "correo" y ya no hubo que pegar estampillas. Así también sucumbimos ante el spam.
El celular nos permitió evadir a la familia entrometida, era directo, el SMS nos hizo creer en la privacidad, pero era una mierda y por ahí llegaba a la semana de enviado porque en Argentina, para colmo, todo era croto y te querían cobrar por mensaje como si fuese tinta de impresora, aquí no pegó mucho.
Desde ahí todo fue vertiginoso, pasamos por el BlackBerry Messenger que todos ignoran ahora, pero hizo vender millones de esos aparatitos de mierda, pasamos por Google Talk que fue evolucionando, era la mejor app de mensajería, Google la fue rompiendo porque no supo entender su propio producto.
Los foros explotaron y luego sucumbieron, y un día alguien pensó con dos dedos de frente y empezaron las apps de citas. Primero como sitios que funcionaban más como catálogos con filtros que otra cosa, el boom fue el swipe. El swipe mató el amor 😅
Elegir y descartar posibles citas como si fuese un ricachón en un prostíbulo de la ruta, pero sin parar, con una inagotable fuente de cortes de carne a disposición.
La cita pasó a ser una ametralladora, no un trabajo arduo de conquista y convencimiento. El swipe era todo lo que necesitabas para conseguir a tu media naranja, o eso creíamos.
Hoy está extremadamente fácil desde lo técnico, encontrarte debería ser lo más fácil del mundo, casi que no hay que remar, donde no te gusta algo "Block" y el "Ghosteo" como filtro en el mundo real.
Y por algo la mayoría de los más chicos se viven quejando de lo difícil que está encontrar pareja, conquistarla y que dure más de cinco minutos, tal vez el trabajo que teníamos que hacer nos daba herramientas, no sólo para la conquista, sino que demostraban el trabajo y dedicación que uno dejaba por la otra parte y eso era apreciado.
No lo sé, por suerte ya estoy fuera del mercado desde aquella vez que por ICQ la invité a tomar algo, algo que luego fue una cena, algo que luego terminó en muchos besos 😁