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Complot: Maten a Hitler

Muchos se preguntan ¿Por qué nadie asesinó a Hitler? Pero ignoran que hubo, al menos que se tenga registro, unos 42 intentos de asesinato de los que se tiene conocimiento.

El Führer sobrevivió a numerosos intentos de homicidio tanto por suerte como por fallas de sus potenciales asesinos, en muchas ocasiones antes del asenso total al poder y en otras ya con todo el poder encima culminando en el famoso complot del 20 de Julio.

Los nazis y el ascenso al poder

Mucho antes de que los nazis tuviesen el poder total en Alemania eran numerosos sus detractores y quienes avisoraban un futuro sombrío si éstos accedían al poder del país.

Ya en 1932 en una cena en el famoso hotel Kaiserhof varios miembros de la cúpula del partido se intoxicaron y se habló de envenenamiento, pero Hitler, al ser vegetariano, casi no se vio afectado.

Ese mismo año Ludwig Assner, un político bávaro, le envió una carta envenenada desde París pero un asistente le avisó a Hitler y evitaron que surtiera efecto.

En 1934 Hitler logra el poder como Canciller y luego de la noche de los cuchillos largos, donde Hitler aniquiló a los posibles rivales dentro de las SA, Beppo Römer, un miembro de las Freikorps, planeó atentar a modo de venganza pero la Gestapo lo atrapó antes y lo tuvo prisionero hasta 1939, luego en medio de la guerra fue nuevamente capturado y ejecutado en 1944 por luchar contra el nazismo desde adentro.

Ese mismo 1934 el doctor Helmut Mylius, del partido extremista de derecha "Radikale Mittelstandspartei" había logrado infiltrar las SS con unos 150 miembros propios y estaba recabando información de los movimientos de Hitler cuando la Gestapo los interceptó. Mylius se salvo por sus contactos.

El agregado militar británico en Berlín, Noel Mason-Macfarlane, propuso el asesinato por francotirador de Hitler mucho antes de la guerra y en varias oportunidades desde 1935 a 1939, pero sus superiores no lo vieron como algo aceptable. Por su parte el doctor Paul Josef Stuermer organizó un grupo que consistía de varios personajes políticos, empresariales y activistas, y asistió a varios intentos de homicidio (incluyendo el de Römer).

En 1936 Helmut Hirsch, un judío miembro de un grupo más extremista que los nazis (el frente negro, opositor a los nazis pero bien radicales), preparó un atentado a las oficinas del partido en Nuremberg con dos portafolios llenos de explosivos, la Gestapo lo atrapó antes y lo ejecutaron.

En 1937 un paciente mental, Josef Thomas, fue detenido por la Gestapo luego de confesar un intento fallido contra Hitler y Göring,  y un tipo disfrazado de oficial de las SS intentó disparar contra el Führer en un rally por el SportPalast de Berlin.

Justo previo al comienzo de la guerra dos generales, Hans Oster y Helmuth Groscurth, habían planeado un golpe contra Hitler si se desataba la guerra al invadir Checoslovaquia.

La conspiración de Oster se abandonó cuando Francia y el Reino Unido "entregaron" el país a Alemania sin entrar en guerra. El tratado de Munich lo había salvado de nuevo.

Maurice Bavaud, un suizo estudiante de teología, trató de asesinarlo en otro de sus paseos públicos pero se le cruzó gente en la mira y no pudo disparar, luego intentó seguirlo pero fracasó. En su escape a París fue interceptado y la Gestapo lo ejecutó en 1941.

La guerra cambia los planes y las conspiraciones

Una vez iniciada la guerra hubo más complots para asesinar a Hitler, algunos de los cuales provenían de sus propias tropas. No por nada cada vez se volvía más paranoico al respecto (con razón).

Apenas invadida Polonia un grupo de generales polacos habían planeado detonar 500Kg de TNT por el camino que daría Hitler al hacer su paseo triunfa por Varsovia. La mala suerte para los polacos fue que el camino se cambió a último momento y no pudieron hacer justicia.

Un carpintero alemán se había tomado un año para crear un hueco debajo de donde Hitler daba sus discursos anuales en el Bürgerbräukeller de Munich. Por mala suerte para Johann Georg Elser, Hitler se fue antes de la hora señalada y el temporizador de la bomba mató a ocho nazis e hirió a sesenta y dos otros, pero para Georg la vida fue miserable porque estuvo prisionero cinco años en Dachau y fue ejecutado un mes antes del final de la guerra.


el atentado de Elser


También durante 1939 un diplomático alemán,  Erich Kordt y uno de la resistencia, Erich Kordt, junto a un oficial,  Hasso von Etzdorf coordinaron un plan pero, debido al anterior atentado, no pudieron hacerse de explosivos suficientes y debieron abandonarlo.

Durante la guerra Beppo Römer, el del atentado fallido de 1934, siguió intentando atacar a Hitler junto a varios co conspiradores. Pudo conseguir fondos de parte de Nikolaus von Halem y hacía inteligencia sobre los movimientos de Hitler mediante un contacto en el comando central de Berlín, pero, otra vez, la Gestapo lo volvió a atrapar y fue sentenciado a muerte el 16 de Junio de 1944 y ejecutado el 25 de Septiembre de ese año en la prisión de  Brandenburg-Görden.

Ya en 1943 eran los mismos generales los que querían quitarse de encima a Hitler, no sólo sabían perfectamente que era el responsable de la debacle en la guerra, sino que sabían que hasta que no muriera era imposible que la guerra se terminara.

El General der Gebirgstruppe Hubert Lanz y los generales Hans Speidel, Hyacinth Graf Strachwitz, y Paul Loehning planearon matar a Hitler mientras éste visitaba el cuartel del ejército en Kempf, en Ucrania. La idea era que Strachwitz rodeara a Hitler con sus tanques, Lanz iba a arrestarlo en caso de resistencia y los tanques arrasarían con todo el grupo. Hitler canceló la visita y el plan cayó. Este plan se conoció después de la guerra al relatarlo el mismo Lanz. Strachwitz, por su parte, tan prusiano como era, consideraba que asesinar a Hitler era asesinato y algo deshonorable, así que se presentaron algunas dudas sobre si el plan fue real o sólo un deseo.

El 13 de Marzo de 1943 Hitler volvía de visitar el frente oriental y pasó por el cuartel general del Grupo Central del ejército en Smolensk. Varios intentos de asesinato hubo en esta visita, primero varios oficiales, bajo el mando del mayor  Georg von Boeselager, planearon interceptarlo y asesinarlo en su camino desde el aeropuerto, pero la guardia de las SS impidió la idea del ataque.

Mientras se almorzaba Boeselager junto a Tresckow y otros planearon disparar sus propias pistolas hacia Hitler, el mariscal de campo y comandante en jefe,  Günther von Kluge, sabía del plan pero decidió no ser parte.

Hitler no fue a la comida por lo que se abandonó el plan, Kluge prefería eso porque temía que el asesinato desembocara en una guerra civil entre la Wehrmacht y las SS.

En un último intento Fabian von Schlabrendorff le dio a la oficina del Führer una bomba de tiempo disfrazada de dos botellas de licor como un supuesto regalo de un amigo en Alemania. La idea era que explotara en pleno vuelo de retorno a Polonia. El paquete fue ubicado en la bodega del avión pero el frío hizo que el fusible fallara. Al enterarse Schlabrendorff viajó rápido a Alemania para recuperar el dispositivo.

El coronel Henning von Tresckow, uno de los conspiradores anteriores, se acercó a su amigo el general Gersdorff y éste aceptó sumarse a la conspiración para matar a Hitler y salvar a Alemania.

Luego del fracaso anterior de Tresckow fue Gersdorff el que quiso participar activamente aun arriesgando su propia vida. El 21 de Marzo de 1943 Hitler visitó el Zeughaus de Berlín, en la Unter den Linden para inspeccionar armas capturadas a los soviéticos. Junto a él estaba la cúpula con  Hermann Göring, Heinrich Himmler, Wilhelm Keitel, y Karl Dönitz, un golpe ideal.

Gersdorff debía guiar a Hitler como experto en armas que era, antes de que llegara el Führer activó el temporizador de un explosivo con diez minutos de margen, la idea era tirarlo directamente hacia la bomba abrazándolo. Hitler tenía un día apurado así que dio la vuelta ¡En menos de diez minutos! Gersdorff tuvo que desactivar la bomba y, suerte para él, fue enviado al frente oriental y nadie sospechó de él.

Claus von Stauffenberg, conocido por el plan mayor de asesinato del 20 de Julio, tuvo varios intentos previos. El primero a fines de 1943 cuando le insistió la mayor Axel von dem Bussche para que llevara una carta bomba a modo de suicida al "nido del lobo" en Prusia (actualmente Polonia).

Bussche tenía todo el aspecto del nazi ideal, rubio, dos metros de altura, ojos azules, un nórdico como Hitler admiraba. Era el modelo para presentarle a Hitler el nuevo uniforme de invierno. En su mochila llevaba una mina antitanque que pensaba detonar apenas lo saludara.

Para más suerte del Führer los aliados bombardearon el tren que transportaba los nuevos uniformes: no hubo "desfile".

En el mismo lugar hubo otra fecha y el encargado de realizar la misión suicida Ewald von Kleist, pero una vez más la inspección de uniformes fue atrasada y luego cancelada por Hitler.

Ya en marzo de 1944 Eberhard von Breitenbuch fue llamado al Berghof de Bavaria, luego de discutir con Tresckow sobre el método de ataque se decidió por una pistola 7.65 escondida entre sus pertenencias. Al llegar al Berghof los guardias de las SS habían decidido que ese día no entrarían ayudantes a la sala, evitando así el atentado.

Valkyrie

Claus von Stauffenberg seguía con su plan y aquí llegamos al último de los complots y el más importante: El del 20 de Julio.

No sólo fue un intento, fue un intento que logró, efectivamente, posar una bomba en el trasero de Hitler y... ¡Se salvó!

La suerte de este hombre era increíble, con tanta gente deseándole la muerte no sólo se salvó del mayor complot, lo hizo prácticamente sin daños y con la paranoia intacta.

La lista de miembros del complot es enorme como para mencionarlos a todos, el plan estaba en marcha cuando todos creyeron que la explosión había matado a Hitler. ¿Una bomba en el bunker? ¿Cómo podía fallar?

Pues bien, porque fue en una casa de madera porque hacía mucho calor para un lugar cerrado, así que la onda expansiva pudo escapar sin dañar a mucha gente. Hubo cuatro muertos y trece heridos pero una pata de madera de la mesa (una mesa gigante y gruesa) cubrió a Hitler del mayor impacto.

La operación Valkyrie de Stauffenberg se disparó como si todo hubiera sido exitoso, la idea era tomar los regimientos y medios de comunicación, pero rápidamente se supo que Hitler vivía y todo se cayó como un castillo de naipes.

Hitler mostrándole a Mussolini el lugar del atentado

Luego llegaron los juicios y las ejecuciones y hasta las condenas a personas que en ese momento no participaron sino que eran las que los conspiradores querían que gobernaran en la transición del nazismo a otra cosa. Un ejemplo de ello es Erwin Rommel quien fue "obligado" a suicidarse para evitar que su familia sufriera por ello.

Como fuere Adolf Hitler sobrevivió a todos los atentados contra su vida y llegó hasta el final de la guerra. Se suicidó en el bunker en Berlín cuando los soviéticos ya habían tomado casi toda la ciudad, ni en ese último momento nadie se animó a dispararle, tuvo toda la suerte necesaria como para morir rodeado de la mayor de las derrotas posibles. 


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